EL CAMINO
Por: Carlos Ardila.
Amado yo, si sabes hacia donde vas, seguramente llegarás, pero si no señalas un destino, tan solo deambularás.
¿No irás tú de un lugar a otro, dando vueltas por la vida y sin un fin determinado? ¿Cuáles son tus planes para el futuro? Proponte ya un objetivo, marca un punto de partida, fíjate un punto de llegada y determina ya el camino que has de seguir; ten presente que el único plan imposible de realizar, es aquel que nunca haces y que jamás pones en marcha.
Ahora, aunque has de ser ambicioso, ten en cuenta que tus objetivos han de ser alcanzables, y que deberás ser persistente para lograrlos.
La Palabra de Dios dice:
«Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar» (Lucas 14:28-30).
Amado yo, asegúrate, además de que el camino que elijas seguir en aras de tu bienestar y del logro de los objetivos que te propongas, sea el correcto, mantente recto, conserva siempre tus principios éticos y morales, rige tu vida por ellos, la Palabra de Dios dice:
«Hay camino que al hombre le parece derecho;
Pero su fin es camino de muerte» (Proverbios 14:12).
«Muéstrame, oh Jehová, tus caminos;
Enséñame tus sendas» (Salmos 25:4).
Y como ya bien lo sabes, recuerda que el único camino a seguir para que seas salvo, es Jesús. La Palabra de Dios dice:
«Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (Juan 14:6).